Conociendo a fondo todas las variantes
del Poker Texas Hold ‘Em

Poker o Blackjack

El poker y el blackjack son dos juegos de cartas omnipresentes en la mayoría de casinos online de confianza, como Bet365 o Bwin. Ambos se juegan con la misma baraja, y cuentan con un importante factor estratégico que hace que los jugadores de ambas disciplinas sean capaces de hacer uso de habilidades parecidas en cada una de las jugadas. Sin embargo, existen importantes diferencias que terminan decantando la balanza para unos y otros, y es que resulta muy difícil mantener un control constante de las partidas sin concentrarse ampliamente en uno de los dos juegos, por lo que el jugador de blackjack y poker tiende a terminar jugando habitualmente a tan sólo uno de ellos.

En primer lugar, en el blackjack apostamos principalmente contra el casino. Esto se debe a que el objetivo final del juego es sumar el número más cercano a 21 sin pasarse, y para ello nos basamos en la carta que nos muestra el crupier. Este aspecto nos da la certeza de que en el blackjack existe una pequeña ventaja de la casa, que pone esfuerzo en evitar el conteo de cartas y el uso de sistemas matemáticos. Sin embargo, un jugador experimentado es capaz de saber aplicar la estrategia correcta en el momento concreto para aumentar sus posibilidades de superar al casino, lo que puede reducir la ventaja de la casa a menos del 1%. Por lo tanto, si somos habilidosos en el blackjack, nuestras probabilidades de ganar son siempre altas.

En el poker, nuestro rival real es tan humano como nosotros. Apostamos por superar la mano de los otros jugadores de la mesa, lo que introduce un factor psicológico importante. Un jugador experto no sólo tiene control probabilístico de las cartas que se ponen sobre la mesa, sino que también sabe leer los gestos y emociones del resto de jugadores. En el poker online, esto se traduce a un férreo control del historial de acciones de los jugadores y el discernimiento de su hoja de ruta.

El poker siempre cuenta con un factor sorpresa más profundo que el blackjack. En este último, podemos acceder a esquemas y gráficos que nos detallan cual es la decisión que más probabilidades cuenta de otorgarnos la victoria. En el poker, en cambio, la posibilidad de mentir con nuestras acciones sobre la calidad de la mano con la que contamos hace que seamos capaces de ganar la partida con cartas mediocres, siendo capaces de asustar al resto de jugadores con apuestas agresivas. El blackjack, en cambio, hace las delicias de aquellos jugadores que disfrutan de la probabilidad y no desean contar con el riesgo de caer en la trampa de un jugador demasiado astuto.

El blackjack puede ser una excelente puerta de entrada a la mayor complejidad del poker, no porque este termine resultando más entretenido al largo plazo (tal decisión se trata de una cuestión personal), sino por el eficaz entrenamiento que nos puede suponer conocer las cartas al máximo para más tarde introducir el factor de nerviosismo y tensión psicológica que caracteriza al poker.